viernes, 16 de agosto de 2013

"Abierto a todo"

Suena muy lindo esta frase. Como si uno pudiera ir tomando de las frutas de la vida una por una. El famoso dis-frute. Obsérvese que dis-frute y dis-funcional se parecen.

Lo cierto es que la vida es limitada, en tiempo y espacio primeramente. Parece obvio, pero por ejemplo no podemos estar casados y no-casados al mismo tiempo. No podemos tener amigos y no-amigos al mismo tiempo, es decir: amigos a los que se les vieron los genitales.

Ya la vida nos lleva dónde quiere, y por eso hay que perdurar, intentar perseverar en ideales, valores y proyectos... coherentes, ¡perdurables! Sólo los niños no llegan a la cocina por distraerse con juguetes en el camino. De nosotros los adultos se espera mucho más:

-primero por no ser niños ya, es decir gente a la que se "lleva el viento".
-por quiénes nos rodean, y están ligadas con las nuestras sus necesidades y responsabilidades.
-porque la vida es muy corta, es casi "un suspiro en el aire".
-por el principio de no-contradicción antes expuesto.
-porque la vida castiga cualquier intento de impunidad.
-porque la vida premia a los perseverantes.
-porque    -s-ó-l-o-    -s-e-    -c-o-s-e-c-h-a-    -l-o-    -b-u-e-n-o- (lo malo es destructividad).
-por amor a la vida que nos tocó.

"Abiertos a todo" es un anti-ideal. Tratemos de ser más o menos fidedignos con lo que nos tocó vivir. Mantener el rumbo. Esa es la travesía. Lo demás, por lo general sólo es vergonzante, a una edad donde ya tendríamos que tener la frente en alto.


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